Los papeles recuperados de la agente literaria Carmen Bacells permiten seguir la conversión en escritor de Roberto Bolaño

La recuperación por parte del Ministerio de Cultura de España de más de 2000 cajas de documentos y algún libro de Carmen Ballcels están permitiendo conocer mucho de la historia personal de muchos grandes escritores, como es el caso de los papeles que pueden servir para seguirle la pista a uno de ellos, Roberto Bolaño, uno de los grandes escritores que ha dado Hispanoamérica. En el archivo de la agente literaria se han conservado desde documentos personales del escritor chileno hasta apuntes de sus poesías y de lo que posteriormente serían sus novelas, como 2.666 y Los detectives suicidas.
En uno de sus cuadernos de espiral, y en un apunte fechado el 15 de agosto del año 1978, Bolaño establece que uno de sus objetivos a partir de ese momento será convertirse en escritor y lograr publicar sus libros. De su puño y letra se puede leer “No quiero escribir más poemas: quiero escribir una NOVELA, pero me cuesta tanto empezar”. La llegada de Bolaño a la literatura se produce por medio de su desbordante vocación poética.
El tiempo que estuvo residiendo en México fundó el movimiento de poesía Infrarrealista, como un punto de oposición a la magistratura que dentro de la poesía ejercía Octavio Paz. Parte de los documentos echan por tierra que Roberto Bolaño dejó la poesía y se dedicó a la novela por razones alimenticias. El descubrimiento literario de un Bolaño novelista fue un proceso muy largo y que le costó no pocos sinsabores, entre los que estaban, ya avecindado en la localidad catalana de Blanes, el haber llenado innumerables carpetas de originales que ninguna editorial quería publicarle. Tuvo que esperar al año 1996 para conseguir ver publicada parte de su obra en España.
Por los legajos que ahora, tras la comprar de las 2.000 cajas de documentos del fondo documental de Carmen Ballcels por parte del Ministerio de Cultura de España, han visto la luz también nos enteramos que la agencia de Ballcels rechazó dos originales de novela – El Tercer Reich y Monsieur Pain – y que la idea de Bolaño de ser escritor surgió en su primera juventud y que lucho denodadamente por la publicación de El Tercer Reich, una novela que ha sido editada hace relativamente poco tiempo en el mercado anglosajón por Farrar & Strauss & Giroux y que no deja de recibir los mejores parabienes por la prensa especializada en Gran Bretaña y en Estados Unidos.
De hecho la obra en cuestión vendió una tirada completa de 20.000 ejemplares nada más llegar a las librerías norteamericanas y británicas. El prestigioso rotativo The Economist ha definido la novela como “un cruce entre Thomas Mann, el juego de mesa Clue y el fanzine Juegos de Guerra”. Por otro lado la recensión de NPR sobre la obra ha destacado que el ya best – seller la define como “brutal y perfecta”, por otro lad como cualquier poema del autor.
En los documentos recién recuperados del poeta y novelista para el público por parte del Ministerio de Cultura de España también se encuentran cuadernos inéditos de Bolaño de la época en la cual se encontraba escribiendo Los detectives salvajes muestran la vinculación que para el escritor chileno pero avecindado en Blanes tenían los protagonistas de la novela con la generación beat lo cual casa muy bien con la opinión de escritores como Rodrigo Fresán y Juan Viloro que coinciden en señalar que los protagonistas de dicha novela no serían sino herederos contemporáneos de On the road la novela publicada por ese astro de la generación beat que fue Jack Kerouac y que el autor norteamericano publicó en el año 1957. De todos es conocido el homenaje que Bolaño tributó a Burroughs en Amberes lo que se refrenda en parte de los documentos en los cuales el autor de 2.666 muestra un interés inusitado por los beatnik.
En los cuadernos se pueden leer, y en referencia a las novelas de Jack Kerouac “abre su cuerpo y su movimiento a los hechizos tiernos de México DF y de repente es la ciudad (la locura mexicana) la que empieza a circular en él, igual que si un platillo volador soñado por David Cooper, el Antipsiquiatra, diera vueltas alrededor de un niño demente. Bueno, Kerouac fue un poeta sencillo, un niño fiel, de esos que escriben textos y los hacen circular (por sus nervios o por sus venas o por sus espejos), improvisando con lo primero que aparecía en el atardecer privilegiado del DF. Hasta que un día aparecieron por esas calles Ginsberg, Corso, los dos germanos Orlovsky, y Kerouac volvió con ellos a USA (cuando K. le leyó sus poemas a Ginsberg, éste sólo dijo ‘Extra! Súper! Son buenos, Jack’”.
Otro de los documentos memorables es la carta que Bolaño envió a la filóloga chilena Soledad Bianchi donde Roberto pone en antecedentes sobre sus orígenes familiares que entroncan, y por parte paterna con Cataluña y con Galicia y por padre paterna con la burguesía chilena venida a menos por un lado y con el funcionariado público por otro. En otra de las epístolas – esta vez es Soledad Bianchi quien la manda – la filóloga le comunica que regresa a Chile y él le comenta que no se presentará a un concurso literario pero que después de una auténtica epopeya vital con incluso alta temperatura febril, ya tiene terminadas dos novelas que espera que le publiquen. Por último, y en la misma misiva, Bolaño comenta a su amiga que es feliz y que ha conseguido hacer amigos entre una juventud – obreros en paro y pescadores – a los que bien poco les importa la literatura.
Fuente: La Vanguardia | Imagen: jeansilver
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