La mayoría de los chilenos en contra de exhumar los restos del poeta Pablo Neruda

La exhumación ha sido exigida judicialmente por el Partido Comunista Chileno mientras que la fundación que lleva su nombre y que tiene la misión de velar por los intereses del poeta y por sus libros,  se han negado de una manera tajante a que sus restos sean removidos de su sepultura. La petición del PCc proviene del hecho de determinar de una manera indudable la causa de la muerte del poeta.

Según el PCc lo que se pretende con la exhumación es determinar si la muerte de Neruda no se debió a una enfermedad termina sino a un envenenamiento auspiciado por la junta militar que presidía el General Augusto Pinochet Ugarte. La muerte del Premio Nobel de Literatura de 1973 había sido achacada hasta ahora a causas naturales tras una larga enfermedad que sin embargo no pudo acabar con la poesía que emanaba del vate.

Juan Agustín Figueroa, Presidente de la Fundación Pablo Neruda se ha negado tajantemente a la nueva exhumación del cuerpo por considerar improbable que terceros influyesen en el fallecimiento del insigne vate chileno. Agustín Figueroa se ha atrevido a calificar como profanación la nueva inspección forense del cuerpo del insigne poeta. Afortunadamente la poesía del chileno sigue incólumne como uno de los referentes de las letras hispanoamericanas.

El nuevo estudio forense de los restos mortales ha sido solicitado por el Partido Comunista Chileno por boca de su representante legal, Eduardo Contreras, al Juez Mario Carroza, competente en el caso. Según Contreras en manos del juez Carroza estarían las pruebas, y no se trata de una novela, de que Neruda no murió a resultas de las complicaciones de un cáncer prostático sino de un paro cardiaco. Carroza habría mandado los antecedentes médicos del literato al Servicio Médico Legal para que este determine la pertinencia de un nuevo examen del cadáver.

La investigación de la muerte del creador, entre otras, de la obra 20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada provendría de las declaraciones de su ex chófer y secretario Manuel Araya que ha declarado en varias ocasiones que tras haberle sido concedido el asilo en México, el poeta fue envenenado mientras estaban internado en la Clínica Santa María donde se le trataba el cáncer que padecía.

Araya también ha declarado en diversas ocasiones que mientras él y la esposa del poeta hacían las maletas en el balneario de Isla Negra para dirigirse al exilio recibieron una llamada de Neruda pidiendo que lo rescataran de la clínica después de que un médico le hubiese inyectado una solución desconocida en el abdomen. Diversas fuentes independientes, algunas de la editorial en la que publicaba el poeta en Chile,  consideran probado que Neruda recibió una inyección de un médico de la clínica ya que a la llegada de Araya y la esposa del poeta, Neruda tenía una mancha rojiza desconocida en el abdomen.

A partir de ese momento Araya es detenido por los militares golpistas y es llevado al Estadio Nacional. Tras su liberación se entera de que Pablo Neruda ha muerto según las fuentes de la clínica, que en un lenguaje prácticamente ininteligible explican la muerte por complicaciones en su proceso canceroso. Araya vive en esos momentos a más de 100 kilómetros de Santiago de Chile y aún hoy explica que el internamiento de Neruda en la Clínica Santa María se produce no por la gravedad de su cáncer sino buscando evitar las continuas molestias que le producían los militares golpistas.

No es la primera figura pública relevante fallecida durante la dictadura militar de Augusto Pinochet Ugarte cuyos restos han sido exhumados para determinar la verdadera causa de su muerte y cuyas investigaciones han generado una extensa literatura. El cuerpo del mismo Presidente de la República depuesto por los golpistas, Salvador Allende, fue exhumado por orden judicial para comprobar que la causa de su fallecimiento fue el suicidio, tal como se pensaba. Otro de los muertos de forma dudosa, el Ex – Presidente Eduardo Frei – Tagle, también fue examinado por médicos forenses tras el advenimiento de la democracia, que determinaron que fue envenenado mientras se encontraba ingresado en la Clínica Santa María.

Fuente: La Nación    |    Imagen: William Brawlley

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