Andrés Trapiello define a Juan Ramón Jiménez como el Einstein de la literatura española

Andrés Trapiello, Premio Nacional de la Crítica y Novela, que ha participado en el último Congreso Internacional Juan Ramón Jiménez en Huelva, no tuvo pábulo en definir al Premio Nobel como el Einstein de la literatura española. Entre los rasgos de la genialidad del poeta se encontraba su producción literaria y el cuidado que ponía en la edición de sus libros.
Además Trapiello, en este congreso organizado por la Fundación Zenobia – Juan Ramón, quiso destacar que el poeta de Moguer es todo para la literatura española y que fue uno de los primeros literatos que extendió su magisterio no solo a su labor de escritor sino también al diseño editorial y la elección las tipografías que se iban a utilizar para inmortalizar en papel sus poesías.
Trapiello también ha recordado que la edición editorial es fundamental a la hora de delimitar lo que un libro “dice”. Dos libros con ediciones diferentes no dicen lo mismo según este escritor. Ahondando de la dependencia del mensaje dependiendo del diseño del libro Trapiello piensa que “todos los libros según se editen de una forma u otra, van a decir unas cosas u otras y eso es importante para un poeta, no es lo mismo, por ejemplo, la palabra amor escrita en tipo gótico, que en itálico o romántico”
Trapiello tampoco ha tenido pábulo en confesar que eligió a Juan Ramón Jiménez como maestro en la literatura hace más de 40 años debido a los paralelismos que encontró entre la vida del poeta y la suya propia. Trapiello ha querido recordar aquellos momentos en los que el poeta de Moguer era hostilizado por el mundo de la literatura que lo consideraba un señorito e incluso como un pederasta.
Trapiello, como escritor, también valora que la España que le tocó vivir a Juan Ramón Jiménez era absolutamente contraria, en moral, valores, cultura y estética a lo que él representaba. La persecución que vivió el poeta onubense le hizo quedarse, a pesar de su incontestable valor como vate, fuera de la Antología de la Poesía de España de 1958. Juan Ramón Jiménez fue un testigo incómodo para todos los poetas de la generación del 27 ya que les recordaba de dónde venían.
Trapiello también pone el dedo en la llaga sobre esa generación del 27 que saqueó, copió, difamó y hostigó a Juan Ramón Jiménez como persona y como poeta, intentando sepultar la memoria y su obra del escritor tanto en vida como después de su muerte. A pesar de la persecución Trapiello es de la opinión que el poeta trató con generosidad a los escritores coetáneos que con él formaron la Generación del 27. Además el poeta intentó quedarse al margen del encallanamiento político que vivió su generación y que provocó que todos esos escritores pasaran a formar parte de las hordas fascistas o comunistas.
Fuente: Ideal | Imagen: Algún día en alguna parte


